LA PSICOLOGÍA : EL ALMA Y LA CONDUCTA HUMANA ,

miércoles, 2 de octubre de 2013

27.03.2013 10 cosas que debés saber sobre el abuso sexual infantil Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones fueron víctimas de abuso sexual durante la infancia. Qué señales debemos atender y cómo actuar.



¿Qué es el abuso sexual infantil?
El abuso sexual se da cuando un adulto o un menor de mayor edad obliga a un niño a mantener contacto sexual. Para lograr su objetivo, el abusador puede emplear la fuerza física, un soborno, amenazas o aprovecharse de la ingenuidad de la criatura.
Se considera abuso sexual infantil por parte de un mayor u otro menor a los siguientes actos:
* Tocar los genitales de un niño
* Hacer que un menor acaricie los genitales
* El contacto con los genitales de un niño mediante la boca
* Acariciar al niño con los genitales
* Penetrar vaginal o analmente a un menor
* Mostrarle el pene o la vagina a un niño
* Poner en contacto al niño con pornografía
* Hacer participar a un menor de producciones pornográficas

¿Son comunes los casos de menores víctimas de abuso sexual?
Lamentablemente sí. Se da más frecuentemente de lo que las personas creen. Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones aseguran haber sido víctimas de abuso sexual durante la infancia.

¿Quiénes son potenciales abusadores?
Lo habitual es que los victimarios sean adultos o niños mayores que forman parte del entorno social del abusado. En ocho de cada diez casos denunciados, los niños aseguran conocer a abusador quien, por lo general, es una persona en la que confiaban.

¿Cómo me doy cuenta si mi hijo es víctima de abuso sexual?
La mayoría de los padres creen que sus hijos les contarán a ellos o a otro mayor en caso de que alguien los violentara sexualmente. Lamentablemente esto no siempre es así y se debe a que los abusadores suelen amenazar o convencer a los niños para que no cuenten lo sucedido. Por su parte, el menor puede sentirse responsable por haber sido abusado, creyendo inclusive que será castigado si es descubierta la verdad.
Sin embargo, si el niño decide contarlo lo hará de una manera muy confusa. Probablemente elija contárselo a un amigo, quien a su vez se lo relatará a sus padres. Sólo son capaces de hablar de lo sucedido aquellos niños a los que previamente se les ha hablado sobre el tema ya sea en su casa o en la escuela. Por lo antes expuesto, los padres deberán estar atentos a los cambios en el comportamiento de sus hijos.

¿Cuáles son los síntomas psicológicos? 
* Manifiesto temor por parte del niño a una persona (inclusive el padre o la madre) o a permanecer en determinados lugares
* Reacciones anormales al ser indagado acerca de si fue tocado por alguien
* Alteraciones del comportamiento (como orinarse en la cama)
* Evitar realizar sus deposiciones
* Pesadillas frecuentes
* Protagonismo repentino de su genitalidad

¿Cuáles son los síntomas físicos? 
* Secreciones no habituales en el ano o la vagina
* Manifestaciones de dolor en el ano o en los genitales
* Enrojecimiento o sangrado en la vagina o en el pene
* Surgimiento de enfermedades de transmisión sexual (chlamydia, gonorrea, etc...)
* Infecciones urinarias frecuentes (en las niñas)
* Embarazo

¿Qué debo hacer si mi hijo me cuenta que sufrió abuso sexual?
En primer término debés escuchar al niño con toda la seriedad que el caso amerita, sobre todo considerando que los niños suelen ignorar aquellas cuestiones que los hace sentir incómodos. Cuando un menor que denuncia el estar siendo abusado es ignorado por sus padres o éstos no le creen, no considerando el pedido de ayuda, es común que el niño no se arriesgue a mencionar nuevamente el problema. Esta situación pone en riesgo al niño de sufrir abusos reiterados durante meses o años.
Por ello, es crucial que le expliquen la importancia de hablar acerca de aquellos sentimientos incómodos. Escuchá con suma atención los motivos por los cuales no contó la situación antes y dejale totalmente en claro que, bajo ningún concepto, lo sucedido es su culpa. Demuéstrale todo tu amor, bríndale tranquilidad y asegúrate de que quede claro que vas a ayudarlo. Si la situación te enoja, esforzate para que tu hijo sepa que ese sentimiento, de ningún modo, está dirigido a él. Expresale tu reconocimiento a su valentía por habértelo contado y mostrale que comprendés su temor, sobre todo si fue abusado por un familiar o una persona cercana a la familia.
Un aspecto de vital importancia, una vez enterada del asunto, es que lleves a tu niño al pediatra. Este deberá revisarlo y descartar que existan lesiones de algún tipo o haya contraído alguna enfermedad. También te recomendamos que lleves al menor a una consulta con un psicólogo.

¿Debo realizar la denuncia en la policía?
Sí. Reportar el abuso ante las autoridades pertinentes ayudará al menor a sentirse protegido. Además, el acto de realizar la denuncia formalmente ante la ley dejará en claro al menor que fue una víctima y que debe contar su verdad sin avergonzarse de ello.

¿Cómo puedo prevenir el abuso sexual?
De acuerdo con lo aconsejado por la Academia Americana de Pediatría, es recomendable considerar los siguientes aspectos:
1) Diálogo: Explicale a tu pequeño qué es el abuso sexual. Si la escuela a la que asiste le da información sobre esto, conversa con él sobre lo que allí aprende.
2) Partes privadas: Enseñale las partes privadas del cuerpo y los respectivos nombres de esas partes. Comentale que su cuerpo le pertenece y enseñale a pedir auxilio ante una situación en la que se sienta violentado.
3) Poné atención: Prestá suma atención si tu niño desea comentarte algo y, más aún, si hacerlo le resulta difícil.
4) Entorno: Tomate tiempo para conocer a los adultos y a los niños que pasan mucho tiempo con tu hijo. Realizá visitas inesperadas en los lugares en lo que dejes a tu niño para que lo cuiden.
Mediante estos consejos y a través de la cercanía, la atención y la observación de tu hijo, podés evitar un problema que puede marcarlo para toda la vida.

¿Cómo hablar con los chicos sobre el tema?
Según Jill Starishevsky, fiscal neoyorquina especialista en casos de abuso infantil y crímenes sexuales y autora del libro "Mi cuerpo me pertenece", el primer paso para resguardar la salud sexual de un niño es que los padres rompan con sus propios tabúes en torno a la sexualidad de sus niños y puedan de a poco hablar sobre el abuso sexual como una extensión del tema.
En su libro "Mi cuerpo me pertenece", uno de los pocos libros que trata el tema del abuso sexual en un lenguaje adaptado para niños entre los 3 a 8 años de edad, Jill asegura que la primera herramienta para prevenir el abuso sexual es enseñarle a los niños desde temprana edad que su cuerpo es suyo. Y que nadie puede tocarlo, ni incomodarlo ni hablar sobre sus partes privadas.
Fuente: Babysitio
ENTREMUJERES .

30.04.2013 | PATALOGIZACIÓN DE LA INFANCIA Por qué cada vez hay más niños desatentos e hiperactivos Una especialista subraya la necesidad de escaparle a los diagnósticos fáciles y rápidos, que anulan la individualidad y el contexto de cada niño. La importancia de bucear debajo del síntoma y la necesidad de un trabajo multidisciplinario.

En la actualidad, la falta de atención y la hiperactividad son los motivos de consulta más frecuentes en la infancia. Asistimos a un predominio de una modalidad de diagnosticar que sólo se guía por las conductas observables sin tener en cuenta la historia, el contexto social y escolar.
Comúnmente se engloba a estos niños bajo la denominación de Trastorno por Déficit Atencional (T.D.A.), un trastorno de supuesto origen neurobiológico que sin embargo no tiene ninguna prueba de laboratorio que lo ratifique.
Sin duda se hace necesario preguntarnos por qué cada vez hay más niños que presentan esta problemática, sin necesidad de encuadrarlos en una supuesta enfermedad neurológica. Para responder a este interrogante realicé una investigación doctoral que fue becada por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires. Las conclusiones principales a las que arribé fueron:
* Por un lado, vivimos en una época atravesada por la inmediatez, sin tiempo para los procesos, con estímulos hiperveloces e hiperfragmentados en la cual la lógica del video clip se impone y el aplazamiento de la satisfacción inmediata se torna imposible para los niños tanto como para los adultos. "Llame ya", "adelgace ya", "obténgalo antes de desearlo" son slogans que muestran una modalidad epocal. Mientras tanto les pedimos a los niños que se mantengan concentrados y atentos en cada vez más largas jornadas escolares, que por otra parte transmiten conocimientos cada vez más alejados de los intereses de los niños.
* Otra de las conclusiones fue que en realidad todos los niños están atentos a algo pero pueden no tener la disponibilidad para atender a lo académico por diversos motivos:
- Porque sus necesidades básicas no están siendo satisfechas (un nene con hambre o sin suficientes horas de descanso difícilmente pueda atender)
- Porque se encuentran atravesando una situación dolorosa (la separación de sus padres, una pérdida significativa, exilios, entre otras)
- Porque están ocupados en entender alguna situación que los adultos están tratando de ocultarle (la enfermedad o muerte de algún ser querido, una historia en su origen sobre la que no es posible interrogar, etc.)
- Porque viven en situaciones de violencia y/o abusos que no les permiten ocuparse de atender a lo escolar, pero que tampoco están en condiciones de denunciar.
- Porque están deprimidos, angustiados o tienen problemas psicológicos más graves aun como puede ser una psicosis infantil.
- Porque están o estuvieron atravesando contextos de catástrofe (sociales o naturales) que tiene a toda su familia sumida en una situación de angustia.
- Porque tienen algún padecimiento de origen biológico que no ha sido diagnosticado, como pueden ser algún tipo de restricción sensorial (hipoacusia, miopía, etc), epilepsias leves, sindrome de X frágil, entre otras.
- Porque el colegio al cual concurre no es el apropiado para ese chico o está siendo hostigado por algunos compañeros.
Estas pueden ser algunas de las múltiples razones por las cuales un niño puede no atender a lo escolar. Cómo se verá entonces, esta es una problemática compleja, en la cual "La dificultad atencional o la hiperactividad" son sólo la punta del iceberg. Será necesario un diagnóstico que tome en cuenta esa complejidad para poder entender por qué cada niño en particular no puede estar atento a lo que los adultos esperamos que esté atento y que permita preguntarse qué otras cuestiones quizás está tratando de elaborar ese niño que tiene capturada su disponibilidad atencional.
Hoy predominan modalidades terapéuticas que no dan tiempo al despliegue de la problemática, velozmente se rotula a los niños con el diagnóstico: "ES TDA" y se determina que lo será toda la vida, aconsejando a los padres para que manejen mejor las conductas disruptivas de sus hijos sin indagar el porqué de sus padecimientos. Sin duda un niño que no puede atender o no puede parar de moverse en un chico que está mal y quizás esa es la única forma que encuentra de dar a ver su sufrimiento. Si rápidamente se lo etiqueta, se intenta reestrenar sus conductas y en muchos de los casos se los intenta aquietar con medicación lo más probable es que la situación a la larga empeore.
Por ejemplo: muchos niños que viven situaciones de abuso llegan a la consulta por dificultades atencionales o hiperactividad, si no se les otorga un espacio y un tiempo para la escucha, los niños por lo general no pueden revelar estas situaciones ya que necesitan mucho tiempo para construir la confianza en el adulto (sobre todo si está siendo abusado por un adulto muy cercano), aquí es donde aparece el riesgo de patologización de la infancia, o sea transformar al niño en enfermo cuando en realidad están ocurriendo otras cuestiones ya sea en el contexto familiar, social o escolar. El peligro de realizar diagnósticos sólo por lo observable es que se pierdan oportunidades privilegiadas de intervenir para desarmar esta situación y contener al niño.
Para concluir, las "Dificultades atencionales" son una problemática compleja que necesita de un abordaje interdisciplinario: docentes, directores, psicólogos, psicopedagogos, neuropediatras básicamente dispuestos a la escucha tendrán que construir en el uno a uno, los abordajes necesarios para entender qué le ocurre a cada pequeño que no puede atender a lo escolar.

Fuente: Gisela Untoiglich, Dra. en Psicología Universidad de Buenos Aires. Miembro del Comité Científico del IV Simposio Internacional sobre Patologización de la Infancia.www.simposio.foruminfancias.org.ar
ENTREMUJERES .

23.09.2013 | INFORME ESPECIAL DE ENTREMUJERES Autoagresión adolescente: crece la alarma por videos subidos a la web En Europa y Estados Unidos la tendencia está siendo advertida por las principales revistas y sociedades científicas, que encendieron la alarma sobre la creciente difusión de videos que explican cómo lastimarse o hacerse daño para llamar la atención o sentirse "importante". Las mujeres son las que más los miran y las que más sufren el problema. Argentina no es excepción: los expertos dicen que los casos están en aumento en el país. Georgina Elustondo gelustondo@clarin.com / twitter: @georginaelus

Asomarse a YouTube aterra cuando uno ingresa en el buscador algunas palabras. Self-injuri es una, la "más suave". Pero hay otros que devuelven resultados aún peores y que, por recomendación de los expertos, conviene no replicar. ¿Qué encontramos? Adolescentes explicando cómo cortarse, cómo quemarse alguna parte del cuerpo, cómo clavarse algo, cómo lastimarse la cara, las piernas, los genitales. Vemos chicos contando cómo imprimir huellas dolorosas en la propia piel. Marcas que, creen, afirman, revelan valor, poder, pertenencia, entre otras cosas. Brazos sangrantes, llenos de cicatrices, pechos cruzados por marcas rojas hechas con vidrios, pieles quemadas, narices y labios perforados... Aterra.
Los videos de adolescentes automutilándose o lastimándose están invadiendo Internet, y crece la alarma por el peligro que supone que otros chicos vean cómo sus pares se cortan o lastiman a ellos mismos, una "apología" del auto-daño que puede generar que otros menores con riesgo de protagonizar este tipo de comportamientos encuentren allí un espacio de "guía" o imitación (exactamente lo mismo que ocurre con la bulimia y el riesgo de acceder a contenidos que expliquen cómo "sacarse" alimentos, calorías y "placeres" de encima).
Es lo que denuncia un equipo de investigadores dirigidos por Stephen Lewis, profesor asistente de Psicología de la Universidad de Guelph en Ontario, (Canadá) en la prestigiosa revista Pediatrics. "Los comportamientos de autolesión no suicida (NSSI, en sus siglas en inglés) se refieren a la destrucción deliberada de tejidos del cuerpo en ausencia de una intención suicida. Algunas formas comunes de este comportamiento incluyen cortes, quemaduras o autogolpes. El NSSI en los jóvenes se ha convertido en un problema de salud importante, por su tipología, su elevada incidencia y los riesgos que acarrea", apuntan los autores.
De hecho, "entre un 14% y un 21% de los jóvenes adultos secunda este comportamiento, que eleva las posibilidades de automutilaciones repetidas, así como de sufrir una alta incidencia de síntomas psiquiátricos, problemas interpersonales y, en algunos casos, intentos de suicidio", agregan.
Stephen Lewis contó que en 2009, cuando hicieron el estudio, hallaron más de 5.000 videos de autolesiones en YouTube. Su equipo seleccionó los 100 más vistos, que habían sido observados más de 2,3 millones de veces (el 80% era accesible a la audiencia general). La media de edad de los protagonistas era de 25 años y un 95% eran mujeres. "Probablemente la edad sea menor (unos 14 años), tal y como han demostrado otros trabajos en los que se apunta que los adolescentes adoptan identidades de adultos para poder acceder a un mayor contenido en YouTube", aclaran los científicos.
Según los investigadores, "la naturaleza de los videos de autolesiones que aparecen en YouTube pueden fomentar la normalización de estos actos y reforzar el comportamiento a través de la visualización regular de las imágenes", dicen, y advierten que "estos videos son de acceso frecuente". Es necesario, subrayan, que padres y profesionales que trabajan con adolescentes "pregunten y comenten sobre este tipo de comportamiento y debatan sobre él".
En el reporte publicado en Pediatrics, alertan que la visualización de estos videos en YouTube "representa una nueva tendencia alarmante entre los jóvenes y los adultos jóvenes y un problema importante para los investigadores y trabajadores de salud mental. Estos videos pueden fomentar que este comportamiento se recomiende o normalice entre las comunidades de adolescentes y reforzar o exacerbar el riesgo de autolesionarse".

Qué lleva a los adolescentes a lastimarse
Según explican los investigadores en el estudio, lo que empuja a los adolescentes a autolesionarse es la incapacidad para manejar las emociones no deseadas. "Una buena parte de los que se autolesionan tiene síntomas depresivos", dicen.
Hace un año, un grupo de investigadores belgas y británicos elaboró un informe --que se publicó en el British Journal of Clinical Psychology-- sobre los factores que predisponen a este tipo de comportamiento y sobre qué tipo de personalidad protege de la automutilación. Para ello, estudiaron a 490 adolescentes de entre 16 y 19 años, estudiantes de varios colegios británicos. "Los trabajos teóricos y clínicos indican que, primeramente, la autolesión constituye una estrategia para regular las emociones. También cumple con el papel de solicitar ayuda a los demás", explicó Moïra Mikolajczak, del departamento de Psicología de la Universidad Católica Louvain en Bélgica y autora principal del estudio.
Para la especialista, los mecanismos "por los que se produce la automutilación todavía no están claros, pero parece que funciona a través de tres trayectorias: la anulación de las emociones no deseadas (como fórmula para distraerse de sentimientos intolerables); su materialización (hacer que la emoción se convierta en dolor tangible) y su transformación (la autolesión provoca la relajación de endorfinas, lo que ocasiona cierta 'analgesia' que provoca una sensación de bienestar)".
Según las conclusiones del estudio, "la autoagresión a menudo funciona como una estrategia para regular las emociones. Hemos realizado este ensayo bajo la hipótesis de que la personalidad es un factor que puede predecir este tipo de comportamientos, lo que es particularmente importante a la hora de pensar en prevención", apunta Mikolajczak en el trabajo.
Durante el estudio, los participantes completaron varios cuestionarios: uno sobre inteligencia emocional (adaptabilidad, rasgos de empatía, de felicidad y optimismo, adaptabilidad, autoestima, entre otros), otro sobre depresión, y un tercero relacionado con la autoagresión.
Los resultados de la investigación arrojan que un 27% de los estudiantes incluidos en la investigación reconoció haberse autolesionado deliberadamente, con cortes, quemaduras o tomando una sobredosis de drogas "recreacionales".
Los expertos subrayan que "un 65% de los que confesaron autoagredirse padecía síntomas de depresión". Y que los menores con niveles más elevados de inteligencia emocional son los que menos riesgos tienen de llevar cabo este tipo de comportamientos autodestructivos. "Por el contrario, los que más se automutilan son los que han obtenido puntuaciones más bajas en las pruebas de inteligencia emocional, los que peor se adaptan a las situaciones, más se autocritican y más culpables se sienten", reza el informe.
Gran Bretaña tiene la tasa de adolescentes que se autolesionan más alta de Europa y ya hay variascampañas que advierten sobre el tema y piden a los padres reacción y cuidado.

En Argentina crecen los casos y la preocupación
Según fuentes de Fundación Manantiales, la autoagresión adolescente creció un 12% en los casos atendidos el último año. "La autoagresión nos habla de llevar al acto algo que la persona cree incapaz de expresar de otra manera", explica a Entremujeres el licenciado Pablo Rossi, director de la institución. "Es un síntoma, una forma de mostrar que algo no está funcionando. Muchas veces, a través de las autoagresiones la persona se hace oír y llamar la atención de sus padres y amigos".
"También se dan casos de adolescentes, en proceso de formación de su identidad, que se cortan, se lastiman, para mostrarse diferentes ante su grupo de pertenencia, y de esa manera mostrarse distintos", cuenta Rossi, que asocia el fenómeno a una tendencia que lo excede --y, en parte, lo explica--: "estos actos reflejan, de manera más cruda, los conflictos de una sociedad cada vez más compleja y agresiva".
Según la experiencia de los expertos de la Fundación, las causas de la autoagresión son diversas: "mala relación con la familia, sobreexposición, necesidad de pertenecer a un grupo y/o de seguir los estereotipos de TV, trastornos de ánimo (depresión, trastorno bipolar), discriminación, entre otros", enumera el especialista.
En Manantiales han registrado diferentes manifestaciones de autoagresión entre los adolescentes: "cortaduras en brazos y cara, quemaduras con encendedores, velas y cigarrillos, golpes en la cabeza contra paredes y puertas, puñetazos y amputación parcial de diversas partes del cuerpo", precisa Rossi.
En nuestro país, según los expertos, este fenómeno se registra entre adolescentes de entre 14 y 21 años. En las mujeres, en general, comienza con la bulimia, la anorexia, el cigarrillo y el alcoholismo, apunta Rossi. Y advierte: "Si bien la autoagresión no tiene como fin el suicidio, puede constituir una causal de muerte en el largo plazo. Funciona como un paliativo a sus crisis emocionales, dado que canaliza el dolor sentimental a través del cuerpo. A su vez, es importante destacar que la adicción a cualquier tipo de droga es otra forma de hacerse daño a uno mismo, y muchas veces este factor no se percibe como asociado a la autoagresión".

Desvalorización, estigma y necesidad de atención
En la Comunidad Terapéutica Santa Clara de Asis (en Glew, provincia de Buenos Aires), también reciben cada vez más casos. "En general son pacientes con trastornos de conducta severos. Y el diagnóstico que hay detrás se repite: trastornos de personalidad y de estado de ánimo y patologías de base psiquiátricas. La mayoría son mayores de 21 años, hasta 30", dice el sociólogo Fabián Chiosso, director general de la institución.
Lo que observan en esta comunidad terapéutica bonaerense es que son pacientes con "grandes dificultades para controlar sus emociones y expresarlas de manera adecuada. En la mayoría de los casos, con varios tratamientos frustrados por abandonos reiterados, internación en clínicas psiquiátricas y abandono de responsabilidades básicas agravadas en caso de tener hijos (que generalmente han quedado a cargo de instituciones o de algún familiar). A su vez, suelen tener relaciones interpersonales de una intensidad extrema y, como son absolutamente dependientes en lo afectivo, reacciones de autoagresión (corte de muñecas, ingesta de pastillas, etc.) son habituales, debido al intenso miedo a quedarse solas", cuenta Chiosso a Entremujeres.
El consumo de sustancias es una de las autoagresiones más frecuentes: "a veces mezclan dos o más sustancias que les provocaron síntomas de intoxicación graves, y luego se cortan para producir un sangrado", precisa Ana Maria Amendolara, psicóloga social y la directora de la Comunidad Santa Clara de Asís.
¿Los disparadores? Abandono de una pareja; muerte de la pareja, de un hermano, un hijo u otro familiar  importante; violación y/o abuso sexual, ejercicio de la prostitución, entre otras.
Las características de los pacientes de entre 20 y 30 años que llegan con signos de autoagresión difieren en un género y otro. Explica Chiosso que, entre las mujeres (en general de clase media y baja), observan "carencia de figuras de autoridad coherentes, violencia familiar, embarazos precoces, abusos sexuales, parejas inestables, incapacidad para sostener trabajo y abandono de la educación formal, antecedentes de consumo de sustancias por parte de los padres y/o hermanos, abandono de responsabilidades básicas y relaciones sociales riesgosas", enumera Amendolara.
Entre los varones, según la especialista, surge que la mayoría "tienen familiares que están presos o estuvieron detenidos --generalmente los padres o hermanos mayores--, han estado alojados en institutos de menores, y suelen recurrir a la autoagresión como recurso para mostrarse y diferenciarse de los demás, asumiendo el personaje de 'el más polenta'", comenta Amendolara.

"Vemos cada vez más casos"
La doctora Leticia Ríos es médica psiquiatra y Directora Médica de Fundación Aylen. Trabajó en los servicios psiquiátricos de hospitales importantes desde 1986 (en el del Hospital Gutiérrez, por ejemplo) y cuenta que los casos vienen en aumento. "A mediados y fines de los 80 no era común recibir consultas de jóvenes por autolesión. De ingresar algún caso, era sumamente llamativo y no despertaba el interés de los profesionales. Luego, empezamos a ver más casos. Comenzó a ser habitual atender situaciones de autoagresión en las salas de emergencia, en general de jóvenes, la mayoría mujeres, y los casos eran calificados como intento de suicidio. Siguiendo el protocolo, se daba intervención policial y se hacía un tratamiento y seguimiento de la persona", relata la especialista.
"En los últimos años, estas consultas se volvieron más frecuentes: hay más ingresos por esta causa, la mayoría adolescentes y menores de 20 años, y con algunas características en común:
* Significativa inestabilidad emocional
* Falta de control de los impulsos
* "Sensación de vacío"
* Demanda de atención permanente
* Insatisfacción
* Dificultades en las relaciones interpersonales
* Actitudes tipo dicotómicas, aman profundamente u odian
* Dificultad para confiar en el otro
* Muchos habían pasado por alguna experiencia traumática, lo cual nos permite establecer qué tipo de factores cooperan con la estructuración de este tipo de cuadros", explica Ríos.
La psiquiatra asegura que la situación social también influye. "La angustia e incertidumbre no son buenos aliados para el buen progreso de las problemáticas psicológicas o psiquiátricas", sostiene.
Ríos es actualmente directora médica de la Comunidad Terapéutica Fundación Aylén, una ONG dedicada al tratamiento de adicciones. Allí observan que, entre las personas que consumen sustancias, muchas veces "hay antecedentes de autoagresión previos a que se instale la adicción. Encontramos los mismos mecanismos, desde los síntomas iniciales (angustia, ansiedad extrema, sensación de vacío, miedos) hasta el impulso de cortarse, darse un atracón y luego vomitar o drogarse. Las sensaciones o emociones registradas son las mismas", comenta Ríos.
La experiencia de la Fundación Aylén arroja que los tratamientos (abordaje de orientación cognitivo-conductual) funcionan: disminuyen los impulsos de autolesión, siendo las conductas alimentarias las que más tiempo lleva abandonar. "Muchas persisten aún luego de terminado el programa de rehabilitación, aunque con menor intensidad y frecuencia, permitiendo retomar una vida sociolaboral con episodios ocasionales de acuerdo a la patología de base", explica.

Familias fracturadas, madres solas, marginación social, abandono afectivo, adicciones varias en padres o hermanos, violencia doméstica, iniciación sexual temprana, embarazos precoces, abusos. Son algunos de los dramas que se repiten detrás de un niño o joven que se lastima. No son los únicos, pero algo se repite: "Son chicos que portan una profunda desvalorización", resume Chiosso.
Abramos los ojos.
ENTREMUJERES .

Los expertos no logran definir los trastornos de personalidad La Asociación Estadounidense de Psiquiatría intenta aclarar uno de los interrogantes más elementales de la disciplina: ¿qué es, exactamente, un problema de personalidad? POR BENEDICT CAREYThe New York Times


Ilustración Jonathon Rosen .

Los trastornos de personalidad ocupan un nicho problemático en la psiquiatría. Los 10 síndromes reconocidos incluyen variedades tan famosas como el trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno de la personalidad por evitación, así como las personalidades dependientes e histriónicas. 

Sin embargo, cuando están totalmente desarrollados, los trastornos son difíciles de caracterizar y de tratar, y los doctores rara vez hacen evaluaciones cuidadosas, al pasar por alto o minimizar los patrones de conducta subyacentes en problemas como depresión y ansiedad en millones de personas. 

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría ha afrontado uno de los interrogantes más elementales de la disciplina, que aún está sin resolver: ¿qué es, exactamente, un problema de personalidad? La asociación ha intentado aclarar estos diagnósticos e integrarlos mejor a la práctica clínica. 

No obstante, resulta que producir definiciones precisas de patrones de conducta extrema es una labor extenuante. Se necesitó más de una década antes de que el psiquiatra alemán Emil Kraepelin pudiera hacer una distinción clara entre trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, y problemas de estado de ánimo, como la depresión. 

Del mismo modo, Freud pasó años formulando sus teorías sobre los orígenes de los síndromes neuróticos. Y los analistas freudianos fueron en gran parte quienes describieron a los pacientes con el tipo de "identidades confundidas" que hoy son consideradas trastornos de personalidad. 

Sus problemas no eran síntomas periódicos, sino cuestiones arraigadas en hábitos duraderos de pensamiento y sentimiento --en quiénes eran. 

"Estos terapeutas veían gente que llegaba a recibir tratamiento y que se veía perfectamente bien en la superficie, pero en el diván se volvía muy desorganizada, muy incapacitada", dijo Mark F. Lenzenweger, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Nueva York, en Binghamton. "Tenían problemas que no eran ni psicóticos ni neuróticos". 

Pronto comenzaron a surgir varios prototipos. "Un sentido pedántico del orden es típico del carácter compulsivo", escribió el analista freudiano Wilhelm Reich en su libro "Análisis del Carácter", de 1933, un texto revolucionario. "En las cosas grandes como en las pequeñas, vive su vida de acuerdo a un patrón preconcebido e irrevocable". 

Otros también se fusionaron, de manera más reconocible como formas extremas de tipos cotidianos: el narcisista, con su frágil y ostentosa autoaprobación; el dependiente, con su apego asfixiante; el histriónico, siempre inmerso en algún drama y desesperado por ser el centro de atención. 

Ted Millon, director científico del Instituto para Estudios Avanzados en Personología y Psicopatología, reunió la mayor parte del trabajo sobre trastornos de personalidad y la convirtió en un conjunto de 10 tipos estandarizados para el tercer manual diagnóstico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Publicado en 1980, es un éxito editorial entre los profesionales de la salud mental en todo el mundo. 

Estos criterios de diagnóstico resultaron en tratamientos mejorados para algunas personas.

Actualmente, hay varios enfoques que pueden mitigar síntomas limítrofes y uno que ha reducido las hospitalizaciones y ayudado a asistir la recuperación: la terapia dialéctica conductual. 

Sin embargo, muchos en la disciplina comenzaron a argumentar que el catálogo de diagnósticos necesitaba una revisión. "Trastornos de Personalidad No Especificados", una etiqueta global que básicamente significa "esta persona tiene problemas", se convirtió en el diagnóstico más común. Es un área turbia, y muchos terapeutas no tenían el tiempo o la capacitación para evaluar la personalidad encima de todo lo demás. Las entrevistas de evaluación pueden durar horas y los tratamientos para la mayoría de los trastornos involucran psicoterapia especializada a largo plazo. 

El elemento más crucial y reconocible de cualquier persona --la personalidad-- aún desafía el consenso. 

Un equipo de expertos nombrado por la asociación de psiquiatría ha trabajado durante más de cinco años en encontrar algún sistema unificador de diagnósticos para los problemas de personalidad. 

Thomas Widiger, profesor de psicología en la Universidad de Kentucky, compara el proceso de llegar a un consenso con la parábola de los seis sabios ciegos de Indostán, donde cada uno toca partes diferentes de un elefante. "Todos trabajan por su cuenta y cada uno tiene su perspectiva, su propia teoría", dijo. "Es un desastre". 

REVISTA Ñ - 11/12/2012 . - 

07.10.2011 | VÍNCULOS Ese desconocido que nos analiza ¿A quiénes les confiamos nuestros secretos más íntimos? ¿A quiénes le permitimos asomarse a los recovecos de nuestra psiquis? Ellos, los psicoanalistas, dan la cara. Tabasco Rivas / Clarín Mujer



Son cautivos del secreto profesional, hasta el extremo de convertirse, ellos mismos, en un verdadero secreto. Al menos para sus pacientes. Evitan dar a conocer sus opiniones y puntos de vista sobre casi todo. Ocultan desde sus preferencias políticas hasta las deportivas y hacen silencio cuando algo podría delatar “quiénes” son. Ellos, los psicólogos que nos analizan están ahí, junto al diván o frente a nuestra cara, simplemente para escuchar y estimular lo que podamos asociar, pero no para darse a conocer. Si el azar hace que uno se los cruce en la calle, un cine o un restaurante, tienden a “replegarse”. Son, en realidad, “rehenes” de un código profesional que no todos aplican por igual, pero que a los más ortodoxos les limita la naturalidad. Ahora: ¿Cómo es esto de “autosuprimirse”? ¿Quiénes son cuando salen del ámbito terapéutico?
“Somos como todos. Comemos asado, se nos meten pedacitos de carne entre los dientes y usamos escarbadientes para quitarlos, aunque reconozco que los hombres hacemos eso más que las mujeres”, dice con humor Pablo, un profesional con 15 años de actividad que a pesar de la soltura con que desliza la afirmación impone no publicar su apellido. De lo contrario no podría confesar que todos los domingos va a ver a Racing o que se ilusionó con la performance de Binner en las elecciones primarias. Y agrega: “Si ponés lo de Racing, te apuesto que mil pablos psicólogos en sus próximas sesiones deberán aclarar de qué equipos son. Los pacientes son naturalmente curiosos”.

Comprensible curiosidad
“A los pacientes no les aporta nada saber, por ejemplo que estoy divorciada o que estoy pensando en vender mi casa”, afirma Graciela, una ortodoxa “relativa” ya que no rehúye las respuestas cuando algún paciente la indaga. “Si quieren saber, yo respondo, pero dejo sentado que nos desviamos de nuestro propósito”.
Carlos Barredo, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APDEBA), estipula: “Esta no es una actitud personal, sino un artificio para conseguir un resultado. Esto viene de Freud y se lo encuentra en “Consejos al médico”. No son directivas o mandatos. Lo que puede pasar es que en cierto momento el paciente esté interesado en hablar del psicoanalista más que de él. Y el introducir datos del psicólogo resulta un obstáculo. Porque ese espacio vacío que hay acerca del psicólogo es el que facilita el proceso de transferencia en el que el paciente tiene la oportunidad de “aparecer”, de “ser” durante las sesiones.
“Lo que pasa es que si una paciente te descubre haciendo karaoke o vos te la encontrás en una pizzería, acompañada por el hombre del que el lunes te pensaba contar como les fue eróticamente, puede ser condicionante. No quiere decir que hay que salir corriendo. Pero hay una distancia necesaria para poder trabajar”.
Barredo acota: “Lo que se procura es evitar la influencia de la persona del psicoanalista. Hay una diferencia sustancial entre la presencia del analista y la persona del analista. El psicoanálisis es un tipo de intercambio distinto a cualquier otro vínculo. Es un modelo de diálogo que en realidad no es un diálogo. Por lo tanto, es una relación asimétrica y tiene que ser así. Lo que hace el analista es sustraer sus puntos de vista, lo que no implica que sea neutral. Y esto es un esfuerzo, no es una comodidad. Porque el analista puede ser cualquier cosa, menos un modelo. Por otra parte, la curiosidad del paciente acerca del psicoanalista siempre aparece. Hay una curiosidad natural sobre quién es o cómo piensa sobre tal o cual tema. A tal punto que muchas veces los pacientes necesitan tener una certeza y hablan sobre determinados temas dando por descontado que tienen miradas idénticas acerca de las cosas, cuando en realidad desconocen lo que el analista piensa.
Eduardo ahora atiende solo a seis pacientes por semana. “Antes corría entre las obras sociales y los pacientes que atendía en mi consultorio. Hoy, con 27 años de actividad, bajé el ritmo: no quiero más esa maratón. Pero esto es mi vida: no le puede interesar a mis pacientes. Yo debo ampararlos de mis rutinas, de mis ideas, de mi mundo. Ellos vienen a verme por las cuestiones del suyo”. Comen asado, van a la cancha, corren entre las obras y también... hacen teatro. “Hace tres años que no falto a ninguna clase de mi taller. Por supuesto, ninguno de mis pacientes me imagina subida a un escenario diciendo la letra de Made in Lanús”. La que hace la revelación, Cristina, admite que dos veces resignó propuestas firmes para actuar en obras que se dieron en el circuito off “porque no quería infartar al desprevenido que pudiera haberme visto en ese otro papel”. La pregunta, entonces, viene a cuento: ¿Todo es una representación? ¿El analista compone un papel?

Los papeles y los roles
“Cada individuo tiene múltiples roles y encarna distintos papeles. Somos trabajadores o desocupados, o padres o hijos o profesores o alumnos. Eso de vivir para representar no debe ser tomado al pie de la letra, pero tampoco desestimado”, dice Eduardo. Él, a los 60 años, cada martes asiste a un taller literario. Allí lee sus cuentos y debate sobre los de los demás. “Nunca le voy a leer un cuento a un paciente porque entonces yo le tendría que pagar a él”, sonríe.
Sin embargo, el psicólogo nunca es una identidad enteramente desconocida, aclara Barredo. “Aunque parezcamos ausentes o distantes, siempre estamos afectados por el paciente. Y esto tenemos que manejarlo. Freud decía que debíamos ser como el cirujano que no se afecta por lo que pasa cuando aplica el bisturí y ejecuta el corte: si él se desmayara de la impresión, no podría operar. De alguna manera -es una imagen, claro-, nosotros debemos poder hacer lo mismo. Lo que no nos convierte en insensibles o desapegados. Yo, personalmente, con los pacientes más jóvenes, chicos o adolescentes, me veo obligado a incluirme un poco más, a plantear algo parecido a un juego para habilitarlos a hablar, porque ellos suelen ser bastante parcos”.
Sin embargo, insistimos, no deja de ser una escena curiosa, la del analista y su paciente. Barredo lo admite. “Lacan dice algo así como que ‘el analista es parte del concepto del inconsciente’. Y el inconsciente es algo extraño para todos. Y el analista también es alguien extraño”.
ENTREMUJERES .

11.10.2012 | 13 DE OCTUBRE, DÍA DEL PSICÓLOGO ¿El psicólogo alivia o cura? Mitos y prejuicios rodean a la terapia psicológica. Uno de los más comunes: “Las personas que hacen terapia lo hacen porque están locas”. Pero se trata de un medio para lograr eso que nos gustaría alcanzar y modificar cosas que nos molestan de nosotros mismos. Por qué hacer terapia, qué es la psicoterapia grupal, cómo elegir un psicólogo y más. Florencia Torzillo Álvarez

Las personas suelen acercarse a un consultorio después de que las cosas en su vida están de una manera casi insostenible, cuando el nivel de angustia es muy alto. Suelen sentir que no pueden con sus vidas y que poco a poco todo se desmorona sin poder hacer nada o sin saber qué hacer. La terapia no solo es para remitir síntomas, sino que el proceso terapéutico es mucho más abarcativo: es más bien un espacio de desarrollo y crecimiento personal, es un método de cambio, crecimiento y desarrollo personal cuya finalidad es la expansión de todo nuestro potencial en todos los ámbitos en los que nos movemos o que nos expresamos. Es una forma de obtener nuestra propia autorrealización, descubriendo nuestra misión en la vida y convirtiéndonos en un fuerte factor de motivación hacia el cambio positivo en todos los seres humanos que nos rodean, logrando a su vez trascender y enriquecer el mundo que habitamos.

¿Para qué hacer terapia?
La terapia es una de las formas de poder lograr el cambio que queremos en nuestra vida. El motivo de la consulta es variado: desde problemas para encontrar trabajo, dificultades de relación de pareja o en la familia, como temas emocionales, angustia y desgano. Muchos quieren cambiar aspectos o conductas de sí mismos que no les gustan o les dificultan para lograr sus objetivos. La terapia no solo es para resolver situaciones que no nos gustan, sino también es un estilo de vida. Ayuda a incrementar positivamente nuestra vida, manteniendo de manera adecuada y positiva nuestra esencia interior, que es lo que nos permite estar en armonía con nosotros mismos y nuestro entorno, contribuyendo a prevenir desde enfermedades hasta dificultades afectivas y emocionales.

¿Por qué es importante la psicoterapia grupal?
Como la psicoterapia, es un espacio de crecimiento y aprendizaje. Creemos conveniente realizarla en un contexto grupal. Más info, acá.

¿Qué son los grupos de crecimiento y desarrollo personal?
Son grupos que se reúnen una vez por semana coordinados por un profesional. Las ventajas de estos son muy variadas: por un lado, brindan apoyo para que las personas puedan crecer dentro y fuera del grupo, en un clima de contención y afecto, brindan modelos para imitar y aprender, en virtud de la diversidad de problemáticas, edades y sexo; permiten practicar y ensayar diversas situaciones sociales (por ejemplo superar la timidez, elevar la autoestima), posibilitan el aprender a hacer nuevos amigos fuera y dentro del grupo, permiten compartir experiencias y aumentan la capacidad de resolver problemas, posibilitando la superación de roles rígidos. Son altamente recomendables para enfrentar todo tipo de problemáticas: laborales, existenciales, familiares, afectivas, de relación social y de pareja. Los pacientes no solo resuelvan aquellos aspectos de sus vidas que no les gustan sino que puedan entender el sentido de sus vidas, optimizar su calidad y superarse día a día.

¿Cómo elegir un psicólogo?
Lo importante en todo proceso terapéutico es que nos sintamos escuchados, comprendidos y que podemos expresar todos aquellos pensamientos, conductas y situaciones que nos afectan en este momento de nuestras vidas. Y, por otro lado, lo más importante, que veamos de manera paulatino el progreso. Muchas veces para lograr el cambio que esperamos en su totalidad puede llevarnos varios meses, pero es importante apreciar de a poco el cambio. Esa es una de las formas de darnos cuenta que el tratamiento nos esta dando resultado. ¿Quién es el desconocido que nos analiza?

¿Todos nos volvemos un poco locos de vez en cuando?
Esta es una de las creencias más populares: “la gente que hace terapia es porque está loca”. Desde ya, esto no es así. Muchas de las personas que acuden al tratamiento es porque quieren enriquecer sus vidas con cambios que les cuestan realizar. La terapia es un medio para lograr aquellas cosas que nos gustaría alcanzar en nuestras vidas y que sentimos que nos harían estar mas a gusto. La terapia es un método de desarrollo y crecimiento personal.

¿Cuándo pedir ayuda?
Es recomendable no esperar a que las cosas con tu pareja ya no estén nada bien y estés a punto de separarte o que tu nivel de angustia sea tan fuerte que ya no sabés cómo llevar tu vida adelante. Siempre es mucho mejor “trabajar” las cosas de nuestras vidas que no nos gustan de forma anticipada, de manera de poder prevenir sus consecuencias negativas. Más info, acá.

¿El psicólogo alivia o cura?
La terapia no solo es para remitir síntomas, sino que nuestra visión del proceso terapéutico es mas mucho más abarcativo: es más bien un espacio de desarrollo y crecimiento personal donde las personas que acuden no solo les interesa cambiar aquellos síntomas, conductas o aspectos de sí mismos que no les gustan, sino que la terapia se transforma en un método de cambio, crecimiento y desarrollo personal cuya finalidad es la expansión de todo nuestro potencial en todos los ámbitos en los que nos movemos o que nos expresamos. Es una forma de obtener nuestra propia autorrealización, descubriendo nuestra misión en la vida y convirtiéndonos en un fuerte factor de motivación hacia el cambio positivo en todos los seres humanos que nos rodean, logrando a su vez trascender y enriquecer el mundo que habitamos.

Por la Licenciada Florencia Torzillo Álvarez, del Instituto de Psicología Argentino (INEPA).
ENTREMUJERES .

martes, 1 de octubre de 2013

El arte de hablar y la virtud de callar .

QUE TUS PALABRAS SEAN MÁS IMPORTANTES QUE EL SILENCIO QUE ROMPES

Sí, HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio.

EL ARTE DE HABLAR

HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante la injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de si mismo, es vanidad.
HABLAR restituyéndote fama, es honradez.
HABLAR disipando falsos, es conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.

LA VIRTUD DE CALLAR

CALLAR cuando acusan, es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

Debemos primero aprender a CALLAR para luego poder HABLAR.

Recuerda siempre:

QUE TUS PALABRAS SEAN MÁS IMPORTANTES QUE EL SILENCIO QUE ROMPES

RICARDO VÍCTOR DORIA

Gina Isabela Bushell Davó - Ilustración.